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 Este es un apartado donde expondremos documentos que se hayan hecho públicos sobre el Dogo Canario por gente entendida en la raza.
Apuntes sobre el Dogo Canario 


APUNTES SOBRE EL DOGO CANARIO

 

 A raíz del reconocimiento internacional del perro de presa de las Islas Canarias por la Federación Cinológica Internacional, con calificación de molosoide “tipo dogo”, nuestro perro se denomina DOGO CANARIO. Dicho reconocimiento lo consiguió el Club Español del Dogo Canario en un esfuerzo ininterrumpido tras doce años del reconocimiento oficial de la raza.

 El Club Español del Dogo Canario, que nació en 1982 con la denominación de Club Español del Presa Canario, al igual que nuestro perro, obtuvo la representación oficial de la raza en recuperación porque fue el grupo pionero que así lo solicitó a la Canina de España. Adoptó el Club el adjetivo “español” al concedérsele carácter “nacional” no “local”, y ser Canarias una Comunidad Autónoma Española, como lo son Cataluña o el País Vasco. O sea, que nunca ha sido el Club de Tenerife como algunos pretenden, sino el Club nacional representante de la raza, con sede en Tenerife.

La causa que consagró al Club Español del Dogo Canario como representante de la raza, fue sencillamente el planteamiento real de la situación de nuestro perro de presa en aquel momento y tener claro desde un principio adonde iba y que quería.

La Canina de España en ningún momento se propuso lograr una nueva raza, sino que aceptó simplemente la solicitud del Club Español del Dogo Canario y las pruebas aportadas por el mismo durante siete años y que culminaron con el reconocimiento oficial de la raza con carácter nacional.

Todo lo dicho es historia real y auténtica, a pesar de opiniones en contra de determinados ayatolás o demagógicos personajes empeñados en politizar la raza,

Nuestro perro hasta el inicio de su recuperación fue patrimonio exclusivo del medio rural. El campesino de las islas lo convirtió en ayudante inseparable de todas las labores del campo, con lo cual el grado de adiestramiento y obediencia era alto, lo que le convertía en un animal esencialmente funcional.

Tenemos que reconocer, no obstante, que el medio rural y por tanto campesinos, agricultores y ganaderos se han reducido drásticamente y el perro de presa es hoy mas urbano que rústico y ante esa situación ¿renunciamos a la raza?, por supuesto que no, pero su cría lo será con otros criterios y adaptándonos a nuestro tiempo.

Hay que convencerse que aquél perro de antes, netamente funcional en el medio rural prácticamente no existe, salvo contadas excepciones, pero sigue siendo un perro de trabajo especialmente en guardería y su participación en un mundo industrializado es muy distinta a la de antaño y se extiende hasta el mundo de la exposiciones.

Las exposiciones, tanto de belleza como monográficas, no solo sirven para mostrar la imagen de nuestro perro, sino para comprobar su ausencia de timidez, su equilibrio psíquico, forma física, salud y tipicidad en un juicio de conjunto, demostrando la realidad y presencia de la raza; todo ello sin olvidar que existe dentro del marco de las exposiciones la clase de trabajo. Por otro lado, la rápida difusión de la raza, su conocimiento por toda clase de aficionados y su promoción como podría lograrse sin las exposiciones. Y si no fuera por ellas, las razas quedarían circunscritas a un entorno puramente local.

El Dogo Canario es hoy por hoy un perro de guardería, en sustitución a sus ancestrales labores en el medio rural y como tal se debe desde cachorro adiestrar y alentar su temperamento hacia esa función para la que está perfectamente dotado. Será por tanto, un perro de trabajo, de estampa hermosa y convincente, amén de un excelente compañero para el dueño y su familia.

La funcionalidad en el Dogo Canario es importante, diríamos que muy importante, pero sin olvidar su morfología, pues para eso existe un patrón racial y constituye una raza. Al respecto habrá que decir que en este momento existen criadores, algunos con aires carismáticos, que anteponen la funcionalidad a la morfología y características raciales de nuestro perro de presa, tratando de conseguir un animal polivalente, o sea, que nos de compañía por su fidelidad, guarda y defensa, si bien, en muchos casos entienden la funcionalidad sólo como coraje y temperamento, que son cualidades importantes, pero no son todas. Existen casos que la función se confunde simplemente con agresividad.

Estos criadores no deben olvidar que el perro que poseen y con el que trabajan debe ser ante todo el perro de raza que todos defendemos y que su fenotipo es el establecido en el estándar, a no ser que se conformen con un perro “tipo presa” o “presa paralelo” o “perro sin raza”.

Descuidar la morfología de nuestro perro en aras de la función es despreciar la tipicidad que lo es todo en una raza. Lo ideal es cuidar la morfología sin olvidar la función. Las actitudes radicales solo llevan al fracaso.

De lo dicho debieran tomar nota algunos criadores pretenciosos y tener especial cuidado al exhibir la imagen de sus perros, pues encontramos con frecuencia mucha Web plagadas de mestizaje y bastardeo a flor de piel, con ejemplares del mismo criadero totalmente dispares entre si y carentes de estilo, virtud fundamental en un afijo que se precie. De poco vale que esos ejemplares sean muy funcionales si carecen de raza. Esos tipos caninos son otra cosa.

Hay quien teóricamente defiende la pureza original del perro de presa antiguo, cuando la realidad es que esa pureza jamás existió y propugna la recuperación a través de ejemplares mediocres sin uniformidad que aportan una supuesta pureza racial.

Esa absurda posición jamás ha sido compartida por el Club Español del Dogo Canario, el cuál desde un principio se planteó adonde quería ir y no de donde se venia.

Asimismo hay quien se sorprende al comprobar que la herencia en nuestro perro

de presa se perpetúa y que las generaciones cumplen los parámetros del estándar gracias a unas constantes genéticas perfectamente fijadas. El hacer raza no significa clonar a los perros, pues ningún perro se parece exactamente a otro, sólo están unidos por la expresión racial que es el arma con la que lucha siempre el buen criador.

 

Por: D.Manuel Martín Bèthencourt  (Juez especialista en la raza) 

 
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