DOGO CANARIO (Perro de Presa de las Islas Canarias) SIN POLEMICA
En poco más de treinta años, el perro de presa de las Islas Canarias, ascendió de un grupo étnico casi inexistente a convertirse en raza, hoy con la denominación de Dogo Canario, milagro propiciado esencialmente por el Club Español del Dogo Canario, creado en 1982 y diversos criadores que asumieron la responsabilidad de rescatar de la desaparición a nuestro perro de presa, como patrimonio inseparable del mundo rural isleño.
RECUPERACION Y RECONOCIMIENTO DE LA RAZA. Tras varios años de búsquedas, selección y cría incesantes, nuestro perro de presa captó la atención de la Canina Española que lo reconoció como raza en el año 1989.
Reconocida la raza con carácter nacional, pasarían doce años en los cuáles nuestro perro se extendió ampliamente por todo el país, insular y peninsular, siendo plenamente aceptado en todos los ámbitos por su hermosa imagen, función y carácter.
En el año 2001 y tras laboriosas gestiones por parte del Club, la Federación Cinológica Internacional aceptó la raza con carácter internacional y provisionalmente, para lo cual se desplazaron ejemplares muy representativos a Portugal en el mes de junio de dicho año.
NOMINACION Y DIFUSION DE LA RAZA. Previo al reconocimiento, la F.C.I. a través de la Canina de España, propuso al Club la condición resolutiva de la eliminación de la palabra “Presa” en tanto se vivían por aquellas fechas luctuosos acontecimientos relacionados con determinadas razas de perros que se consideraron peligrosas y que podían relacionar a nuestro perro con tales razas.
Repito que la condición impuesta por la F.C.I. fue resolutiva, o sea, dentro o fuera, por lo que el Club tuvo que reconsiderar la propuesta.
Si el estudio morfológico de nuestro perro responde, sin duda, a un moloso de presa “tipo dogo”, o sea, cabeza corta y masiva, gran desarrollo de maseteros, cuerpo voluminoso, miembros cortos y robustos, predominio de capas leonadas y atigradas, carácter linfático sanguíneo, gran valentía y facultad de apresar con sus fauces, se consideró que se podría denominar “dogo” a nuestro perro, al igual que ya había ocurrido con el Presa Mallorquín, hoy Dogo Mallorquín o Ca de Bou.
La decisión fue tomada por la asamblea del Club de la raza con la mejor buena fe y siempre pensando en el beneficio de nuestro perro y en la máxima de “no importa de donde venimos sino adonde vamos y que queremos”. Se consideró, además, el reconocimiento internacional por la F.C.I., como culminación a tantos años de lucha, esfuerzos y sacrificios por parte del Club y numerosos criadores.
En ningún momento se pensó que la pérdida de la palabra “presa” iba a constituir una tragedia como hoy se pretende al parecer, puesto que el perro y la raza nada han perdido, sólo es un nombre sin más.
En Mallorca, que sepamos, el nominar al Presa Mallorquín como Dogo Mallorquín no ha constituido ningún problema. Es el mismo perro y su historia no se ha conmovido por ello.
La difícil decisión se acordó por unanimidad, ante la obligatoria y trascendente condición impuesta al Club y ante el gran espaldarazo que nuestra raza recibiría al ser reconocida por la F.C.I., entidad cinófila más importante del mundo.
El Club no dejó escapar la oportunidad de conseguir para nuestra raza el reconocimiento internacional, cumplimentando rigurosos requisitos exigido por la F.C.I., culminando así una brillante trayectoria como la asociación que la representa.
A partir de su reconocimiento la raza se ha extendido generosamente por nuestro país, Europa y América. Baste decir que en la reciente exposición mundial de Estocolmo el Dogo Canario fue numerosísimo y que en las principales exposiciones internacionales celebradas en todo el territorio nacional el Dogo Canario está presente en Especiales de la raza cada vez con mayor calidad.
ASOMBRO DE LOS AFICIONADOS. No obstante la brillante ascensión de nuestro perro de presa conducido por el Club, su reconocimiento como raza con carácter nacional en 1989 e internacional en 2001, ahora los auténticos aficionados contemplamos asombrados, como al parecer, el gigantesco esfuerzo realizado no ha valido de nada, pues el Dogo Canario no es el perro de presa de las Islas Canarias, sino que constituye una raza diferente a sí mismo.
A esta conclusión llegamos a la vista de la reciente publicación de esta revista el pasado mes de octubre exponiendo una supuesta polémica de carácter histórico (¿que historia ¿) planteada por dos asociaciones radicantes en el isla de Gran Canaria , el Club del Presa Canario de Las Palmas y el Club Español del Presa Canario Wañak y otro, al parecer , criador, relativa al hecho del cambio de la denominación de “Presa” por la de “Dogo”, al que consideran tan grave como para constituir dos razas diferentes.
Ante locura semejante, considero que es necesario salir al paso de una situación que no es reflejo de la verdad y que puede resultar desorientadora para el buen aficionado que se pregunta cuales pueden ser los intereses que impulsan a esas personas para llegar a tamaño desatino.
Ante la oportunista posición de los nombrados señores puntualizamos lo siguiente:
Existe un solo estándar aprobado por la Canina de España y por la F.C.I., por el que se rige y se cría en la actualidad nuestro perro.
Los acuerdos relativos al estándar, tomados con anterioridad al año 2001, fueron modificados y adaptados tras el estudio realizado por el Doctor don Mariano Herrera García, de la Universidad de Córdoba, encomendado por la Canina Española, como paso previo a la aceptación por la F.C.I. y en cumplimiento de las normas establecidas para la redacción de los estándares internacionales.
Las diferencias que dichos señores establecen entre los perros criados en Gran Canaria y Tenerife, relativas a la talla, color y carácter, carecen de sentido, pues la raza está presente en todas las provincias españolas y dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Serán diferentes también los perros de Gran Canaria a los perros de Andalucía, de Asturias, de Madrid, de Alicante etc.?
Los perros de Gran Canaria, según dichos señores, poseen mayor talla, son de gran carácter y está presente el color negro. Pero nosotros nos preguntamos, ¿Dónde están esos perros? Nadie los ha visto.
Conocemos, eso sí, a varios criadores importantes de Gran Canaria, de afijos muy conocidos, que crían con éxito el Dogo Canario y muestran continuamente sus perros haciendo raza y patria.
De todas formas , si esos perros que dicen los señores, se parecen al mestizo de capa negra , acollarado y calzado en blanco, con máscara de color rosa, que aparece en la revista , página 92, o al ejemplar de portada, nos parece que los argumentos de dichos señores son solo teoría. Ante tales ejemplares les damos la razón a los señores cuando dicen que queda mucho por andar.
Nos da la impresión que a los señores poco les interesa nuestro perro, pues en la dualidad de razas que dramáticamente plantean, da la impresión que solo buscan un protagonismo que no les corresponde y el rompimiento, en cuyo caso la verdaderamente perjudicada es la raza del Dogo Canario-Perro de presa de las Islas Canarias.
Podríamos extendernos ampliamente en la demagógica posición de los nombrados señores, pero creemos mas constructivo hacer una llamada al diálogo, al que el Club de la raza siempre está dispuesto.
No se hace raza teorizando eternamente sino criando y seleccionando.
Si los señores, según dicen, crían perros de mas talla y carácter, pues bien, adelante. Hay que dar a conocer esas líneas de cría. Lo que no es correcto es tratar de desorientar argumentando teorías que no están respaldadas por la realidad, o sea los perros.
En todo momento nos hemos referido a nuestro perro de presa como raza, hoy denominada Dogo Canario, que constituye una casta cuyos caracteres se perpetúan por herencia, lo cual excluye totalmente la existencia de mestizaje y por ello no hemos hecho alusión a la capa negra que defienden los señores, puesto que dicho color de capa no existen en nuestro perro y cuando aparece, cosa que no sucede, es un claro síntoma de mestizaje. Creemos sinceramente, que defender la capa negra es una pataleta de los señores, que tampoco creen en ella.
El perro de presa de las Islas Canarias, raza reconocida internacionalmente, es solo una y se le denomina hoy DOGO CANARIO.
Yo les pediría a los señores que dejen a un lado los oportunismos y rompimientos y su colaboración sincera y desinteresada para que todos, criadores, jueces y técnicos mantengamos las líneas fundamentales de nuestro perro de presa y que el cariño a la raza esté por encima de todo. Repetimos que no interesa de donde venimos, sino adonde vamos y que queremos.
Por: D.Manuel Martín Bèthencourt (Juez especialista en la raza) |